12a Sesión de EMRIP. Declaración de la Sra. Victoria Tauli-Corpuz, Relatora Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas Imprimir

2019emrip

Declaración de la Sra. Victoria Tauli-Corpuz,
Relatora Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas
Ginebra, 18 de julio de 2019.

Tema 8. Diálogo con la Relatora Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Presidente del UNPFII, la Junta de Síndicos del Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para los Pueblos Indígenas y los miembros del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer y el Comité de Derechos Humanos, sobre la implementación de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Presidenta del Mecanismo de expertos sobre los derechos de los pueblos indígenas,
Presidenta del UNPFII,
Junta de Fideicomisarios del Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas,
Miembros Distinguidos de la CEDAW y del Comité de Derechos Humanos,
Miembros Distinguidos del Mecanismo de Expertos,
Representantes indígenas, excelencias, señoras y señores,

Es un honor para mí participar en este diálogo interactivo sobre la implementación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas (UNDRIP). Quiero agradecer al Mecanismo de Expertos Sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas por su invitación a este diálogo, que es un buen ejemplo de la coordinación actual entre los mecanismos de derechos humanos.

También quisiera destacar la importancia de la participación de los distinguidos miembros del Comité de Derechos Humanos y del CEDAW en este diálogo. Creo firmemente que el papel de los órganos de tratados en la promoción y aplicación de la Declaración a nivel nacional es crucial. Como mencioné en mi informe a la Asamblea General en 2017, la creciente jurisprudencia que emana de los órganos de tratados de las Naciones Unidas puede ayudar significativamente a fortalecer la comprensión y la realización de los derechos contenidos en la Declaración. [1] Cada vez más, los órganos de tratados de derechos humanos de las Naciones Unidas, en sus evaluaciones del cumplimiento de los diversos tratados, se refieren a la Declaración como una fuente autorizada en relación a las obligaciones del Estado con respecto a los derechos de los pueblos indígenas. Sus observaciones y recomendaciones proporcionan información valiosa sobre la implementación de la Declaración en contextos y situaciones específicas. Su trabajo también es valioso para el trabajo de mi mandato, ya que se me pide que tenga en cuenta sus recomendaciones, observaciones y conclusiones, que hago habitualmente al examinar aspectos temáticos o situaciones de países dentro de mi mandato.

Teniendo en cuenta la relevancia de la labor de los órganos de tratados en cuanto a la incorporación de las disposiciones y el espíritu de la Declaración en su supervisión del cumplimiento de los tratados de derechos humanos fundamentales, he recomendado una mayor participación de los pueblos indígenas en su trabajo y procedimientos. Me alegra que el Fondo de Contribuciones Voluntarias esté actualmente apoyando esta interacción. La participación de los miembros de los Órganos de Tratados en diálogos interactivos como este es una buena práctica que debe promoverse.

Señoras y señores,

Como todos ustedes saben, mi mandato tiene la tarea de promover la Declaración, y considero que este instrumento de derechos humanos es el marco normativo de todo mi trabajo. [2]

En mi intervención de hoy, quisiera referirme brevemente a tres cuestiones reflejadas en la Declaración, que han sido objeto del trabajo de EMRIP y de mi propio trabajo, durante el año pasado: las cuestiones de reconocimiento, reparación y reconciliación; sistemas de justicia indígena; y el derecho de los pueblos indígenas a la libre determinación. Como todos los derechos humanos, estas cuestiones están íntimamente conectadas. Por lo tanto, el acceso a la justicia es un elemento clave para la reparación, mientras que la realización del derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas depende de un reconocimiento adecuado de los pueblos indígenas como sujetos de derechos colectivos e individuales, que a su vez es la única manera de lograr una reparación y reconciliación completa.

En repetidas ocasiones he abordado el tema de la falta de reconocimiento de los pueblos indígenas como un obstáculo continuo para la plena realización de sus derechos. [3] Expresé mi preocupación de que, al no reconocer a ciertos grupos como pueblos indígenas, los Estados y otros actores evitan aplicar las normas internacionales y los mecanismos de protección más apropiados para abordar los tipos de preocupaciones de derechos humanos que enfrentan estos grupos en común con los grupos que generalmente se identifican como indígenas en todo el mundo. El adecuado reconocimiento de los pueblos indígenas como tales es, por lo tanto, un primer paso fundamental para la realización de sus derechos.

Los pueblos indígenas de todo el mundo han sufrido en el pasado violaciones graves y sistemáticas de sus derechos humanos, y esas violaciones tienen consecuencias continuas en el presente que continúan afectando su supervivencia y bienestar. A lo largo de la Declaración hay llamados a "mecanismos efectivos" para la reparación en relación con una gama de derechos. De hecho, la Declaración en su totalidad puede entenderse como un instrumento fundamental de "reparación" que tiene como objetivo reparar los efectos de la negación histórica del derecho a la libre determinación y otros derechos humanos básicos afirmados en los instrumentos internacionales de aplicabilidad general. [4] En mi opinión, la reparación no resuelta por errores históricos y continuos es el principal obstáculo para la reconciliación. Sin procesos adecuados de verdad y reparación, será difícil garantizar relaciones sostenibles entre los pueblos indígenas y los Estados en los que viven, basados en la confianza, el respeto mutuo y la asociación.

La reparación es una condición sine qua non para la reconciliación, como se señala en el informe preliminar de EMRIP. La Declaración lo exige específicamente, entre otras cosas, por el despojo de sus tierras, territorios y recursos naturales; por cualquier forma de asimilación forzada o integración; por la apropiación indebida de bienes culturales, intelectuales, religiosos o espirituales; por la privación de sus medios de subsistencia, así como para el desarrollo y la utilización o explotación de sus recursos minerales, hídricos u otros. Un enfoque esencial para la reparación es la consideración de la naturaleza colectiva de los impactos de violaciones pasadas y presentes de los derechos de los pueblos indígenas.

Otro elemento clave es la necesidad de tener en cuenta los propios conceptos de reconocimiento, reparación y reconciliación de los pueblos indígenas. En este tema, como en muchos otros, no se ha prestado suficiente atención a la interpretación que los propios pueblos indígenas dan a estos derechos, y a sus propias iniciativas para realizarlos. La interpretación de los pueblos indígenas debe ser el punto de partida para el desarrollo y la adopción de las medidas legales, políticas y administrativas necesarias para su implementación. Es importante tener en cuenta que el remedio y la reparación no son solo conceptos legales para los pueblos indígenas, sino problemas relacionados con los aspectos principales de su historia y su existencia como sociedades diferenciadas.

En este sentido, me gustaría enfatizar la necesidad del diálogo intercultural para desarrollar entendimientos comunes y marcos de trabajo conjuntos para implementar el reconocimiento, la reparación y la reconciliación. Para que este diálogo sea fructífero, se debe construir una confianza mutua. Existe la necesidad de un cambio en el enfoque de los Estados ante los reclamos indígenas. Deben considerarse cuestiones de justicia y derechos humanos que, resueltos adecuadamente, redundarían en beneficios para el país en su conjunto. El cumplimiento de los derechos de los pueblos indígenas no debe considerarse como un costo. Esta posición aleja a los pueblos indígenas del Estado y del país, al tiempo que promueve la idea dentro de la sociedad más amplia de que los pueblos indígenas solicitan privilegios injustificados. Además, no es propicio para la asociación enfatizada por la propia Declaración.

Como se discutió en el informe preliminar de EMRIP, se han dado algunos pasos hacia el reconocimiento y la reparación, incluida la adopción de medidas legales y políticas o la emisión de disculpas públicas. Sin embargo, la manifestación más clara de que aún está pendiente la reparación para los pueblos indígenas es la continua falta de acceso y seguridad sobre sus tierras, territorios y recursos naturales tradicionales. En este sentido, el artículo 28 de la Declaración establece que "Los pueblos indígenas tienen derecho a la reparación, por medios que pueden incluir la restitución o, cuando ello no sea posible, una indemnización justa, imparcial y equitativa, por las tierras, los territorios y los recursos que tradicionalmente hayan poseído u ocupado o utilizado de otra forma y que hayan sido confiscados, tomados, ocupados, utilizados o dañados sin su consentimiento libre, previo e informado."

La reconciliación significativa también debe incluir pasos para garantizar la no repetición de violaciones. Esto es esencial para generar confianza y restaurar la confianza en el Estado. De hecho, es difícil imaginar una verdadera remedio por parte de los pueblos indígenas en un entorno en el cual continúan las violaciones. Como observé en mi informe al Consejo de Derechos Humanos el año pasado sobre la criminalización y la violencia contra los pueblos indígenas, los abusos siguen ocurriendo en todo el mundo. [5] Para poner fin a estas violaciones es esencial abordar sus causas subyacentes, que a menudo están relacionadas con el despojo histórico y discriminación sufrida por los pueblos indígenas. Un marco de reconocimiento, reparación y reconciliación debe basarse en garantizar la no repetición de las violaciones de los derechos humanos.

La justicia es un componente esencial de los procesos de verdad, reparación y reconciliación. Este año dedicaré mi informe temático al Consejo de Derechos Humanos al tema de los pueblos indígenas y la justicia, considerando los dos aspectos principales de este tema: el reconocimiento de los sistemas de justicia indígena y el acceso a la justicia para los pueblos indígenas, incluso en el contexto de post-conflicto y justicia transicional.

La Declaración contiene disposiciones claras y relevantes sobre esos dos aspectos. Así, los artículos 5 y 34 afirman el derecho de los pueblos indígenas a mantener y fortalecer sus instituciones políticas, legales, económicas, sociales y culturales y a promover, desarrollar y mantener sus estructuras institucionales, incluidos sus sistemas jurídicos o sus costumbres de conformidad con las normas de derechos humanos internacionales. Además, la Declaración afirma el derecho de los pueblos indígenas a "procedimientos equitativos y justos para el arreglo de controversias con los Estados u otras partes, y a una pronta decisión sobre esas controversias, así como a una reparación efectiva de toda lesión de sus derechos individuales y colectivos. En esas decisiones se tendrán debidamente en consideración las costumbres, las tradiciones, las normas y los sistemas jurídicos de los pueblos indígenas interesados y las normas internacionales de derechos humanos."[6] Mi informe contiene recomendaciones sobre cómo el pluralismo legal puede fortalecer la coordinación y la armonización entre los mecanismos de justicia indígena y el sistema de justicia ordinario.

Los estudios de EMRIP sobre el acceso a la justicia han subrayado la importancia del reconocimiento de los sistemas de justicia indígena, el papel de la justicia restaurativa y el vínculo entre el acceso a la justicia y la verdad y la reconciliación. [7] Mi mandato también ha dedicado atención a las situaciones específicas de los países a este respecto, a través de informes de misión y comunicaciones, incluidos los procesos en curso en Canadá, el papel que ha desempeñado la justicia indígena en la transición de Timor-Leste a la independencia, avances y contratiempos en Guatemala relacionados con la reparación de las violaciones graves de derechos humanos cometidas contra los pueblos indígenas durante el conflicto armado y la implementación de los compromisos constitucionales en el Ecuador, por nombrar solo algunos.

Espero que mi informe pueda contribuir a la consideración de este tema por parte de los órganos de tratados y EMRIP. En este sentido, observo que la CEDAW en su Recomendación General sobre el Acceso de las Mujeres a la Justicia, adoptada en 2015, ha recomendado un diálogo constructivo y vínculos formales entre los sistemas de justicia plurales, incluso mediante la adopción de procedimientos para compartir información entre ellos [8]. Quisiera aprovechar esta oportunidad para alentar al Comité de Derechos Humanos a que preste una atención renovada al sistema de justicia indígena y considere, en consulta con los pueblos indígenas, revisar las referencias en su Comentario General 32 (2007) a "tribunales basados en el derecho consuetudinario", a la luz de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas. [9]

Quisiera concluir subrayando que la plena aplicación del derecho de los pueblos indígenas a la libre determinación es la base de la reparación y el fundamento de la reconciliación. En este sentido, mi informe a la Asamblea General este año plantea algunos pasos por delante y desafíos en el reconocimiento y el ejercicio de la autodeterminación indígena a través de la autonomía o los acuerdos de autogobierno. En mi opinión, el reconocimiento del derecho de los pueblos indígenas a la autodeterminación tiene un potencial transformador cuando se implementa a nivel nacional. Implica cambios en la gobernanza general de los Estados, que tendrán un impacto constructivo en términos de cumplimiento de los derechos humanos; el remedio a la discriminación, la desigualdad y las violaciones pasadas y actuales de los derechos humanos; sociedades más democráticas e inclusivas; y una mayor legitimidad del propio Estado. Espero que las recomendaciones contenidas en el informe puedan ser útiles tanto para los pueblos indígenas como para los Estados miembros para avanzar en la implementación de la Declaración.

Les agradezco a todos su amable atención y espero nuestro intercambio a través del diálogo interactivo.

* * *

Notas:

1/ A/72/186, para. 17
2/ Human Rights Council Resolution 33/23 (2016)
3/ A/HRC/27/52 (2014)

4/ A/HRC/9/9 (2008) para. 36
5/ A/HRC/39/17 (2018).
6/ Artículo 40
7/ A/HRC/24/50 and Corr.1 and A/HRC/27/65
8/ CEDAW/C/GC/33 (2015), para. 64 (g)
9/ CCPR/C/GC/32 (2007), para. 24