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Las acciones de todo el sistema de Naciones Unidas para la implementación de los Derechos de los Pueblos Indígenas. Declaración de la Relatora Especial Imprimir

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Las acciones de todo el sistema de las Naciones Unidas para la implementación de los Derechos de los Pueblos Indígenas

Victoria Tauli-Corpuz
Relatora Especial de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas

Nueva York, 22 de Septiembre de 2014

Naciones Unidas
Asamblea General
Sexagésimo noveno período de sesiones
Tema 66 del programa provisional
Derechos de los pueblos indígenas
22-23 de Septiembre de 2014
Mesa Redonda N° 1

 

Su Excelencia Edita Hrda y co-presidente Ghazali Ohorela, Sus Excelencias, Distinguidos Delegados y Representantes de Estados y Pueblos Indígenas, señoras y señores

Gawis ay masdem ken dakayo am-in. Esto significa buenas tardes a todos ustedes en mi idioma Kankana-eyIgorot.

Tengo el honor de hablar ante ustedes, para compartir mi propia evaluación del documento final de la Conferencia Mundial sobre los Pueblos indígenas, sobre el fortalecimiento de las acciones de todo el sistema de las Naciones Unidas para la más efectiva implementación de los Derechos de los Pueblos Indígenas y mis recomendaciones sobre cómo llevar a la práctica esto. Los derechos de los pueblos indígenas y las cuestiones de desarrollo, básicamente, atraviesan el trabajo de todas las agencias, órganos, programas y fondos de Naciones Unidas. Esta es una de las principales razones de por qué los pueblos indígenas persistieron en conseguir establecer el Foro Permanente de Naciones Unidas sobre las Cuestiones Indígenas y su Secretariado, para ayudar a crear conciencia y coordinar a ONU en cuanto a las políticas y programas de las distintas entidades de la ONU en lo que concierne a los pueblos indígenas.

He estado comprometida activamente con muchos de los procesos de la ONU ya desde la década de los años 1980, como activista y dirigente indígena, así que voy a hablar sobre la base de estas experiencias.

En la presente era, el mundo se enfrenta a múltiples problemas en el desarrollo, la paz y la seguridad, los derechos humanos y el medio ambiente, el aumento de la desigualdad y la agudización de la pobreza, en medio de la riqueza escandalosa que se concentra en manos de unos pocos. Los pueblos indígenas están igualmente sufriendo estos problemas. Esta imagen presenta un argumento convincente para empujar a Naciones Unidas a ser más coherente y coordinada en términos de cómo se ocupa de los asuntos de los pueblos indígenas. Muchos pueblos indígenas todavía se enfrentan a graves problemas de violaciones de los derechos humanos y a inapropiadas prioridades de desarrollo que reducen aún más sus capacidades para vivir bien y vivir con dignidad. Las decisiones globales sobre cómo lograr el desarrollo tales como los Objetivos de Desarrollo del Milenio no incluían a los pueblos indígenas.

Durante largo tiempo muchos pueblos indígenas se encuentran en medio de conflictos armados, la mayoría de los cuales no son sus propias guerras. Sus territorios siguen siendo militarizados y no son invitados a participar en las negociaciones de paz entre los Estados y los grupos armados. Así, la protección de su derecho a vivir y el derecho a sus tierras, territorios y recursos siguen siendo muy frágiles.

Estas situaciones que he descrito, claramente nos dicen que si no se realiza una acción más coherente y coordinada de todo el sistema de las Naciones Unidas, nos encontraremos con cuestiones de los pueblos indígenas que caen entre las rendijas. La incorporación de las cuestiones de los pueblos indígenas debe ser responsabilidad de los órganos, agencias, programas y fondos de las Naciones Unidas.

Tenemos que entender que los pueblos indígenas se encuentran entre los que han contribuido y siguen contribuyendo de manera significativa en términos de salvar la tierra, por la mitigación del cambio climático y el fortalecimiento de las comunidades que realmente creen y practican la sostenibilidad, la hermandad y la armonía con la naturaleza, reciprocidad mutua y la colectividad. Nosotros no somos simples víctimas de un sistema que promueve la explotación implacable de la tierra y el crecimiento económico, la generación de mayores beneficios a costa de la protección social, y el super-individualismo. Nosotros estamos contribuyendo con soluciones a la crisis que todos enfrentamos. Será en detrimento de la tierra y de la sociedad humana si seguimos siendo excluidos de los procesos de toma de decisiones que impactan en nosotros y en nuestros derechos pisoteados a diario.

La Comisión de Derechos Humanos (ahora Consejo de Derechos Humanos) y la OIT han sido los principales órganos donde nosotros, los pueblos indígenas, comenzamos nuestro viaje para llamar la atención a nuestros problemas. Después nos involucramos con la Cumbre de la Tierra en 1992. Estos procesos que llevaron a la redacción y aprobación de la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y la inclusión de un capítulo sobre los pueblos indígenas en el Programa 21 me hicieron decidir a trabajar más para garantizar una mayor coherencia y coordinación.

He visto una y otra vez cómo las convenciones e instrumentos de derechos humanos han sido contradichos por otros acuerdos mundiales, no necesariamente acordados dentro de la ONU, sino por otros organismos multilaterales y regionales. Me refiero concretamente a la economía, el comercio, las finanzas, la inversión y los acuerdos de derechos de propiedad intelectual. Fui testigo de cómo la mayoría de los Estados no ejercen suficientes esfuerzos para que los diversos acuerdos sean coherentes con las convenciones y declaraciones sobre derechos humanos, con los acuerdos ambientales multilaterales y convenios de la OIT y los programas de promoción de la protección social. En muchos casos, estos organismos no tuvieron éxito porque los Estados pueden invocar la soberanía nacional, la integridad territorial y lenguaje correspondiente, en cada caso, para escapar de cumplir con sus obligaciones legales.

Cuando asumí como miembro del Foro Permanente y fui elegida como Presidenta cada año entre 2005-2009, entendí mejor el funcionamiento del sistema de la ONU. Vi a los retos que deben abordarse y los factores que facilitan y permiten al sistema de la ONU abordar mejor los derechos y el desarrollo de los pueblos ndígenas.

La adopción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el establecimiento del Foro Permanente, el Mecanismo de Expertos y el mandato del Relator Especial confirman la relevancia e importancia de los asuntos indígenas para los propósitos fundamentales de las Naciones Unidas. La Declaración ofrece el sistema de la ONU un marco normativo común y los mecanismos especiales para promover su implementación por los estados miembros y por el propio sistema de la ONU. Los artículos 41 y 42 de la Declaración específicamente mandatan al Sistema de la ONU para promover el respeto y contribuir a la plena realización de sus disposiciones a través de la movilización de la cooperación financiera y asistencia técnica. Está establecido que el sistema de la ONU, tiene que incorporar la atención a la situación específica de los pueblos indígenas a través de sus diversas agencias, fondos y programas.

Permítanme destacar los párrafos del documento final de la Conferencia que se refieren directamente a la cuestión que se me pide abordar. El párrafo 31 solicita al Secretario General de la ONU desarrollar un plan de acción para todo el sistema que asegure un enfoque coherente para implementar la Declaración y que informe a la 70a Sesión de la Asamblea General sobre los progresos realizados. Vamos a hacer seguimiento a esta solicitud y espero que los pueblos indígenas puedan volver a participar en esa sesión. Este párrafo también señala que un alto funcionario de la ONU sea asignado para coordinar el plan de acción al más alto nivel posible. Los párrafos 32, 33 y 40 tienen la misma importancia. El párrafo 40 pide al Secretario General presentar "recomendaciones sobre cómo utilizar, modificar y mejorar los mecanismos ya existentes de las Naciones Unidas para alcanzar los fines de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y los medios para lograr un enfoque mejor y más coherente en todo el sistema para alcanzar los fines de la Declaración".

Estoy feliz de ver a estos párrafos y me gustaría recordar a todos que, en todos ellos, tiene que ser asegurada la participación efectiva de los pueblos indígenas en estos procesos que se van a plantear con dichos informes.

Antes de que fuera nombrada como Relatora Especial de Naciones Unidas sobre los Pueblos Indígenas, mi institución, Tebtebba, encargó un informe sobre cómo la ONU ha puesto en práctica la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Este estudio concluyó que se han producido algunos avances positivos en términos de coordinación entre las entidades de la ONU en su trabajo sobre las cuestiones indígenas. La creación del Grupo de Apoyo Interinstitucional sobre Cuestiones Indígenas (IASG) es un mecanismo que se ocupa de la cuestión de la coherencia y la coordinación. Fui testigo de la forma en que este mecanismo opera. Yo francamente creo que todavía hay margen de mejorar, pero muchos de lo que el Grupo de Apoyo Interinstitucional ha estado realizando ha dado buenos resultados.

Ese mismo informe también observó que "cuatro organismos y fondos (PNUD, FIDA, FAO y PNUMA) y programas como el GEF y ONU-REDD han desarrollado políticas o directrices institucionales en apoyo a los pueblos indígenas. Las políticas tienen claros efectos positivos en términos de mejorar la visibilidad y la acción, la colaboración, el compromiso, la transparencia, la rendición de cuentas y la coordinación interna. Además, los recientemente lanzados Estándares sociales y medioambientales del PNUD especifican las obligaciones del PNUD de no participar en proyectos que violan disposiciones de la Declaración, incluidos los requisitos operacionales para garantizar dicho cumplimiento". La armonización directa de las garantías institucionales con las disposiciones de la Declaración es, sin lugar a dudas, una buena práctica.

Señoras y señores,

Quiero concluir mi mensaje con algunas recomendaciones claves que considero deberían tenerse en cuenta en este tema de la coherencia y la coordinación de todo el sistema.

En primer lugar, creo que es importante se intensifique la sensibilización con el Sistema de las Naciones Unidas sobre derechos humanos, las cuestiones de desarrollo de los pueblos indígenas y la paz y la seguridad. He observado que la mayoría del personal de las Naciones Unidas no se sabe muy bien que existen la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio de la OIT N º 169. Tampoco conocen que existen órganos y mecanismos como el Foro Permanente, el Mecanismo de Expertos y el Relator Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. SE debe realizar mayores esfuerzos para ofrecer cursos de formación y seminarios para el personal de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, las perspectivas de desarrollo y existencia y los mandatos de los mecanismos de las Naciones Unidas orientados a los pueblos indígenas y las perspectivas de desarrollo.

En segundo lugar, debe ser contratado más personal dedicado abordar los derechos y las cuestiones de los pueblos indígenas en las diversas órganos, agencias, programas y fondos de las Naciones Unidas. Si el Secretario General hará su evaluación del seguimiento de la aplicación del Documento Final de la Conferencia, esto implica el establecimiento de indicadores de medición. Uno de los indicadores será el número de funcionarios dedicados a la aplicación de políticas y programas orientados a los pueblos indígenas. Pero no sólo será será monitoreado y medido el Documento de la Conferencia, sino la aplicación de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169 de la OIT, los convenios pertinentes y los Programas de Acción en los planos global, regional, nacional y local.

En tercer lugar, el alto funcionario que se encargará de supervisar la coordinación y acción de todo el sistema, por coherencia debería tratar de consultar e involucrar a los pueblos indígenas en el desarrollo de su trabajo.

En cuarto lugar, debe haber un aumento de los recursos dedicados en términos de fondos para apoyar el trabajo relativo a los pueblos indígenas. Asimismo debe realizarse el desglose de los presupuestos de los órganos, agencias, programas y fondos de las Naciones Unidas en términos de cómo lo que han destinado para los pueblos indígenas.

En quinto lugar, debe realizarse una mayor optimización de la utilización de las recomendaciones de los Relatores Especiales de la ONU, los órganos de supervisión de tratados, los mecanismos de control de la OIT y otros mecanismos de vigilancia, para fortalecer la capacidad dentro del sistema de la ONU para comprender y promover los derechos de los pueblos indígenas. Esto incluye el uso de este tipo de recomendaciones para la programación por países.

Finalmente, deberían redoblarse los esfuerzos en la organización y la creación de comunidades de prácticas de los órganos, agencias, programas y fondos, y reunirse para compartir la forma en que están coordinando, qué recursos están compartiendo entre sí y cuáles son los impactos en términos de la implementación de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la OIT y otras convenciones pertinentes, programas de acción y políticas sobre los pueblos indígenas.

En cuanto a mi papel como Relatora Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, me comprometo a seguir de cerca la forma en que la ONU está implementando el Documento Final de la Conferencia. Voy a tratar de discutir con los funcionarios de alto nivel y el personal de los órganos, programas, agencias y fondos de la ONU, para ofrecer mi ayuda para hacer a sus instituciones más receptivos a los pueblos indígenas.

Creo sinceramente que ese es mi papel como el Relator Especial y esto es lo que se espera de mí por los pueblos indígenas de todo el mundo. Voy a terminar dando las gracias a los Estados de las Naciones Unidas, los representantes indígenas, los funcionarios y el personal de la ONU, quienes trabajaron para que este Documento Final de la Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas fuese elaborado y aprobado. Felicito calurosamente a todos los que han dejado de un lado las diferencias de larga data para acordar este documento.

Si bien este documento no es perfecto, es un gran escalón en la lucha ascendente para lograr que los derechos humanos colectivos e individuales de los pueblos indígenas sean respetados, protegidos y realizados.

Matago-tagotako am-in! Muchas gracias !

 

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